Un compañero propio, día tras día
La soledad y la falta de cercanía también se dan en las residencias de ancianos. El personal asistencial y los familiares pueden ser de gran ayuda, pero, como es lógico, no pueden estar presentes en todo momento.
En momentos como estos, un robot social o un peluche interactivo puede desempeñar un papel complementario. En el ámbito de la asistencia sanitaria ya se utilizan hoy en día diversas soluciones, como PARO, Qoobo y otros robots sociales o terapéuticos. PARO, por ejemplo, se desarrolló originalmente para personas con demencia y se utiliza para fomentar la tranquilidad, el contacto y la interacción.
Cupboo opta por un enfoque ligeramente diferente.
No un solo robot para el departamento, sino un Cupboo propio
Nuestro objetivo es que Cupboo no se utilice únicamente durante una actividad o un momento de atención asistida. Queremos estudiar cómo Cupboo puede convertirse en un compañero personal del residente: un Cupboo propio que resida en la habitación, que resulte familiar y que pueda formar parte de la rutina diaria.
Para tenerlo cerca en un momento de tranquilidad. Para charlar con él. Para sentarse en el sofá con él. O simplemente para tenerlo cerca.
Gracias a este enfoque personalizado, cada residente puede establecer su propia relación y rutina con Cupboo.
Cercanía sin complicaciones de manejo
Para las personas con demencia, el reconocimiento, la repetición, el contacto físico y la sensación de cercanía pueden resultar importantes. La forma suave, los sonidos y las reacciones de Cupboo pueden invitar a tocarlo, abrazarlo y establecer contacto, sin necesidad de una pantalla ni de un manejo complicado.
Cupboo no es un tratamiento para la demencia y no sustituye a los cuidados humanos ni al contacto social. Lo consideramos un posible complemento: un pequeño momento adicional de compañía, tranquilidad o interacción cuando se necesite.
La atención humana sigue siendo fundamental
La tecnología nunca debe sustituir a la atención humana. Cupboo está pensado precisamente para los momentos intermedios.
La visita de un profesional sanitario, la visita de un familiar, tomar un café juntos o participar en una actividad siguen siendo irreemplazables. Pero cuando la habitación vuelve a quedar en silencio, Cupboo puede seguir acompañando al residente.
Por eso creemos sobre todo en el compromiso personal: no solo un Cupboo que se vaya rotando por el centro, sino, en la medida de lo posible, un Cupboo propio para cada residente que pueda beneficiarse de él.
Analizar juntos qué es lo más adecuado
¿Desea descubrir qué puede ofrecer Cupboo a los residentes y a los equipos asistenciales? Estaremos encantados de ayudarle a organizar una sesión de presentación, una demostración o un proyecto piloto.
Para grandes y pequeños: Cupboo se ha diseñado como un compañero tranquilizador que aporta cercanía, consuelo y una interacción suave.